Me mataría en marzo
si te parecieras
a las cosas perecederas.
Pero no. Fuiste casi exacto:
dulzura, calma, amor, amigo.
Me mataría en marzo
de no ser por esta nostalgia que tengo de ti.
Y la incertidumbre del descanso.
Si yo sobreviviera casi nula,
Inerte como el silencio:
El verdadero silencio de catedral vacía,
sin santo, sin altar. Sólo yo misma.
Y si no fuera verano,
Y si no fuera el miedo de la sombra,
el miedo de la lápida en la oscuridad,
el miedo de que sobre mí
broten plantas y entierren
sus raíces en mis dedos.
Me mataría en marzo
Si el miedo fuera amor.
Si marzo, junio.
Hilda Hilst (Jaú, 1930 — Campinas, 2004). De Presagio, su primer libro de poemas.
* * *
Me mataria em março
se te assemelhasses
às cousas perecíveis.
Mas não. Foste quase exato:
doçura, mansidão, amor, amigo.
Me mataria em março
se não fosse a saudade de ti
e a incerteza de descanso.
Se só eu sobrevivesse quase nula,
inerte como o silêncio:
o verdadeiro silêncio de catedral vazia,
sem santo, sem altar. Só eu mesma.
E se não fosse verão,
e se não fosse o medo da sombra,
e o medo da campa na escuridão,
o medo de que por sobre mim
surgissem plantas e enterrassem
suas raízes nos meus dedos.
Me mataria em março
se o medo fosse amor.
Se março, junho.
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