martes, 21 de abril de 2026

Susana Thenon / En cuanto a nosotros

 

En cuanto a nosotros
 
Hablamos ya de dios,
del calendario y sus años
satélites,
del animal,
del viejo cementerio que revive.
Hablamos de las cosas
que hablan por nuestra boca.
Nació la sangre
infinidad de veces.
Otras tantas murió
su ardiente grito.
Hablamos ya sin voz
en las gargantas
con el falso silencio del dormido.
En cuanto a nosotros,
callemos, si es posible.
Ajuste cada cual
su imagen
a sí mismo.
Duerma el estoico
sobre la tierra ingrata
y enemiga.
Practique el egoísta
un pensamiento
en torno de su cuerpo.
Divague el soñador
hilando inverosímiles
estrellas.
Marche el guerrero
de sonrisa desnuda
y brillo helado.
Muera a su paso
el hombre
que en la vida
no hizo más que vivir
muera cantando.
Surja el verbo
extraviado
en el silencio.
Haga noche su sombra
en nuestras manos.
 
Susana Thénon (Buenos Aires, 1935 — Buenos Aires, 1991), en La Morada Imposible, tomo 2, Buenos Aires, Corregidor, 2004.

lunes, 20 de abril de 2026

Nicanor Parra / 4 sonetos del apocalipsis

 


 

Cuatro sonetos del apocalipsis

1

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2

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3

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Nicanor Parra (San Fabián de Alico, 1914 — Santiago de Chile, 2018), de El último apaga la luz, Lumen.

domingo, 19 de abril de 2026

Chiyo-no / Haiku

 

La campanilla morada
ha tomado el balde del pozo. 
Debo pedir agua.
                                        (versión de N. Pérez Pérez sobre las versiones al inglés)

 

morning glory!
the well-bucket entangled
I ask for water
                                        (versión de Donegan and Ishibashi)


my well bucket
taken by the morning glory—
this borrowed water
                                        (versión de Ueda Makoto)

朝顔に
釣瓶とられて
貰い水

Kaga no Chiyo [加賀 千代] (Mattō, Japón, 1703 - Mattō, Japón, 1775), de [???]

sábado, 18 de abril de 2026

César Vallejo / París, Octubre, 1936

 


París, Octubre, 1936

De todo esto yo soy el único que parte.
De este banco me voy, de mis calzones,
de mi gran situación, de mis acciones,
de mi número hendido parte a parte,
de todo esto yo soy el único que parte.

De los Campos Elíseos o al dar vuelta
la extraña callejuela de la Luna,
mi defunción se va, parte mi cuna,
y, rodeada de gente, sola, suelta,
mi semejanza humana dase vuelta
y despacha sus sombras una a una.

Y me alejo de todo, porque todo
se queda para hacer la coartada:
mi zapato, su ojal, también su lodo
y hasta el doblez del codo
de mi propia camisa abotonada.

 

César Vallejo (Santiago de Chuco, 1892 — París, 1938), de Poemas humanos

 

viernes, 17 de abril de 2026

Carmen Martín Gaite / Dos poemas

 

 
Destello

Hoy habláis otra lengua,
lirios que os despeináis
bajo la lluvia.
Miré vuestras corolas:
«Otros son tierra y cal,
yo soy el pino,
la mañana y la música
—leí— soy el instante.»
Voy a cerrar los ojos,
no olvide la lectura,
no se enturbie la imagen,
y me iré sin miraros otra vez.
¡Ay! Cuando vuelva a veros,
¿sabré ya comprender este lenguaje vuestro
que un minuto ha rasgado mi tiniebla,
lirios que os despeináis bajo la lluvia? 
 
 
Certeza
 
Habéis empujado hacia mí estas piedras.
Me habéis amurallado
para que me acostumbre.
Pero aunque ahora no pueda
ni intente dar un paso,
ni siquiera proyecte fuga alguna,
ya sé que es por allí
por donde quiero ir,
sé por dónde se va.
Mirad, os lo señalo:
por aquella ranura de poniente. 
 
Carmen Martín Gaite (Salamanca, 1925 — Madrid, 2000), de A rachas, Poesía Hiperión.

jueves, 16 de abril de 2026

Rubén Darío / Sinfonía en gris mayor

 


Sinfonía en gris mayor

El mar como un vasto cristal azogado
refleja la lámina de un cielo de zinc;
lejanas bandadas de pájaros manchan
el fondo bruñido de pálido gris.

El sol como un vidrio redondo y opaco
con paso de enfermo camina al cenit;
el viento marino descansa en la sombra
teniendo de almohada su negro clarín.

Las ondas que mueven su vientre de plomo
debajo del muelle parecen gemir.
Sentado en un cable, fumando su pipa,
está un marinero pensando en las playas
de un vago, lejano, brumoso país.

Es viejo ese lobo. Tostaron su cara
los rayos de fuego del sol del Brasil;
los recios tifones del mar de la China
le han visto bebiendo su frasco de gin.

La espuma impregnada de yodo y salitre
ha tiempo conoce su roja nariz,
sus crespos cabellos, sus bíceps de atleta,
su gorra de lona, su blusa de dril.

En medio del humo que forma el tabaco
ve el viejo el lejano, brumoso país,
adonde una tarde caliente y dorada
tendidas las velas partió el bergantín…

La siesta del trópico. El lobo se aduerme.
Ya todo lo envuelve la gama del gris.
Parece que un suave y enorme esfumino
del curvo horizonte borrara el confín.

La siesta del trópico. La vieja cigarra
ensaya su ronca guitarra senil,
y el grillo preludia un solo monótono
en la única cuerda que está en su violín. 
 
 
Ruben Darío (Metapa, Nicaragua, 1867 — León, Nicaragua, 1916), de Prosas profanas, Colección Austral, 1965. 

miércoles, 15 de abril de 2026

Clara Silva / Dos poemas



El cadáver de la luna

La tierra es la dureza necesaria
para tus pasos
la clave de tu sombra
no el cementerio de nubes
donde buscas el cadáver de la luna
ni el sótano donde escondes
las causas perdidas
entre el desafinar de la memoria.

No pierdas tu espacio entre los hombres
bajo sus paraguas abiertos.
Cada hora
el día trabaja la clandestinidad de sus ratones
para el gato que acecha.
 
 
Entre las cosas cotidianas
 
Todo está en su lugar
pero el lugar está vacio.
Y aunque el plato
humee en su mesa
como el santo y seña de la vida
el mundo agita afuera
su cola
de perro en celo
en la puerta cerrada.

Pero quién contesta
a su propia voz
quién
a su propia cara
si el aire está mudo
entre las cosas cotidianas
del viaje? 
 
Clara Silva (Montevideo, 1905 — Montevideo, 1976), de Las furias del sueño, Arca, 1975.