miércoles, 22 de abril de 2026

Gérard de Nerval / El desdichado

 

 
El desdichado 
                                    [versión de Octavio Paz] 

Yo soy el tenebroso —el viudo —el sin consuelo,
Príncipe de Aquitania de la torre abolida,
murió mi sola estrella —mi laúd constelado
ostenta el negro Sol de la Melancolía.

En noches sepulcrales tú que me consolaste
el Pausílipo dame, la mar de Italia vuélveme,
la flor que amaba tanto mi desolado espíritu,
la parra donde el pámpano a la rosa se alía.

¿Soy el Amor o Febo? ¿Lusignan o Biron?;
roja mi frente está del beso de la reina;
yo he soñado en la gruta que habita la sirena;

Yo crucé el Aqueronte, vencedor por dos veces,
y la lira de Orfeo he pulsado alternando
el llanto de la santa con los gritos del hada. 

 
El desdichado
                                           [versión de Xavier Villaurrutia en la que, 
                                    celebremente, el poeta devenido en traductor
                                    confunde a Biron, un héroe popular francés
                                    con Lord Byron]
 
Yo soy el tenebroso —el viudo—, inconsolado,
Príncipe de Aquitania de la torre abolida;
mi sola estrella ha muerto —mi laúd constelado
sostiene el negro sol de la Melancolía.

En la noche del túmulo, tú que me has consolado,
Vuélveme el Posilipo, vuélveme el mar de Italia,
la flor amada por mi corazón desolado,
y el emparrado en que la vid se une a la rosa.

¿Soy amor o soy Febo?… ¿Lusignan o Byron?
Sonroja aún mi frente el beso de la reina;
soñé en la gruta donde nadaba la sirena…

Y vencedor dos veces yo crucé el Aqueronte;
Pulsando uno tras otro en la lira de Orfeo
las quejas de la santa y los gritos del hada. 
 
 
El desdichado
                                    [reinterpretación de José Emilio Pacheco] 

Yo soy el tene­broso, el viudo incon­so­lado.
A mi abol­ida torre la des­dicha me guía.
Cargo una muerta estrella y un laúd con­ste­lado.
Son estos negros soles mi aci­aga astronomía.

Bajo la áspera noche, tú que me has con­for­t­ado,
devuélveme el oleaje y el mar al que cubría;
la herida en que se ahonda mi grito des­o­lado,
el con­fín de la hiedra que a una rosa se alía.

Porque ignoro mi nom­bre deshice mis cade­nas.
El beso de la reina en la frente me ha ungido.
Si he soñado en la gruta donde arden las sirenas,

tam­bién perdí mi som­bra en el río de las penas,
mien­tras la órfica lira con­cil­i­aba en su olvido
el rumor de la vir­gen y algún canto perdido.


Gérard de Nerval (París, 1808 — París, 1855)
 
 
El desdichado

Je suis le ténébreux, – le veuf, – l’inconsolé,
Le prince d’Aquitaine à la tour abolie
Ma seule étoile est morte, – et mon luth constellé
Porte le soleil noir de la Mélancolie.

Dans la nuit du tombeau, toi qui m’as consolé,
Rends-moi le Pausilippe et la mer d’Italie,
La fleur qui plaisait tant à mon coeur désolé,
Et la treille où le pampre à la rose s’allie.

Suis-je Amour ou Phébus ? … Lusignan ou Biron ?
Mon front est rouge encor du baiser de la reine ;
J’ai rêvé dans la grotte où nage la sirène…

Et j’ai deux fois vainqueur traversé l’Achéron ;
Modulant tout à tour sur la lyre d’Orphée
Les soupirs de la sainte et les cris de la fée. 

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