viernes, 27 de marzo de 2026

Eugenio Montale / La casa de los aduaneros

 

La casa de los aduaneros
 
Tú no recuerdas la casa de los aduaneros
en la elevación inclinada sobre la escollera:
desolada te espera desde la noche
en que entró en ella el enjambre de tus pensamientos
y se detuvo inquieto.

La marejada azota hace años la vieja muralla
y el sonido de tu risa ya no es alegre:
la brújula gira loca a la ventura
y el cálculo de los dados no regresa.
Tú no recuerdas; otro tiempo trastorna
tu memoria; un hilo se devana.

Tengo todavía la punta; pero se aleja
la casa y sobre el techo la ennegrecida
veleta gira sin piedad.
Tengo la punta; pero tú estás sola
casi ni respiras en la oscuridad.

Oh el horizonte en fuga donde se enciende
rara la luz del petrolero.
¿Es este el paso? (Pulula todavía el oleaje
sobre el acantilado que se desploma).
Tú no recuerdas la casa de esta
noche mía. Y yo no sé quién va y quién queda.
 
 
La casa dei doganieri

Tu non ricordi la casa dei doganieri
sul rialzo a strapiombo sulla scogliera: 
desolata t’attende dalla sera 
in cui v’entrò lo sciame dei tuoi pensieri 
e vi sostò irrequieto. 
 
Libeccio sferza da anni le vecchie mura 
e il suono del tuo riso non è più lieto: 
la bussola va impazzita all’avventura 
e il calcolo dei dadi più non torna. 
Tu non ricordi; altro tempo frastorna 
la tua memoria; un filo s’addipana. 
 
Ne tengo ancora un capo; ma s’allontana 
la casa e in cima al tetto la banderuola 
affumicata gira senza pietà. 
Ne tengo un capo; ma tu resti sola 
né qui respiri nell’oscurità. 
 
Oh l’orizzonte in fuga, dove s’accende 
rara la luce della petroliera! 
Il varco è qui? (Ripullula il frangente 
ancora sulla balza che scoscende...) 
Tu non ricordi la casa di questa 
mia sera. Ed io non so chi va e chi resta. 


Eugenio Montale, (Génova, 1891 — Milán, 1981) Le occasioni, 1928-1939, Einaudi, Turín, 1996

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