Único poema
Mar sin nombre y sin orillas.
Soñé con un mar inmenso,
que era infinito y arcano
como el espacio y los tiempos.
Daba máquina a sus olas,
vieja madre de la vida,
la muelle, y ellas cesaban
a la vez que renacían.
Cuánto nacer y morir
dentro la muerte inmortal!
Jugando a cunas y tumbas
estaba la Soledad...
De pronto un pájaro errante
cruzó la extensión marina;
"Chojé... Chojé..." repitiendo
su quejosa mancha iba.
Sepultóse en lontananza
goteando "Chojé... Chojé..."
Desperté y sobre las olas
me eché a volar otra vez.
María Eugenia Vaz Ferreira (Montevideo, 1875 — Montevideo, 1924), La isla de los cánticos, Colección de Clásicos Uruguayos del Ministerio de Instrucción Pública y Previsión Social, 1956.
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