Versión de Carlos Alvar
I
Haré una poesía sobre absolutamente nada:
no tratará de mí ni de otra gente;
no tratará de amor ni de juventud,
ni de ninguna otra cosa,
habrá sido compuesta mientras dormía,
sobre un caballo.
II
Ignoro la hora en que nací,
no estoy alegre ni triste,
no soy huraño ni agradable
y no puedo ser de otro modo,
así fui marcado por la noche
en una alta montaña.
III
Ignoro cuándo estoy dormido
y cuándo estoy despierto si no me lo dicen;
por poco se me parte el corazón
por una pena de amor;
no doy por eso el precio de una hormiga,
¡por San Marcial!
IV
Estoy enfermo y creo morir;
no sé nada más que lo que oigo decir.
Buscaré médico según mi deseo,
pero no conozco ninguno que me valga;
será buen médico si me puede curar,
pero no lo será si empeoro.
V
Tengo amiga, no sé quién es,
nunca la vi, por mi fe,
ni hizo nada que me agradara o pesase
y no me preocupa:
nunca hubo abundancia
en mi casa.
VI
Nunca la vi y la amo mucho;
nunca obtuve de ella favor ni me ofendió;
cuando no la veo, poco me importa,
no la precio un gallo
pues sé de una más gentil y más hermosa
y que vale más.
VII
Ignoro dónde vive,
si en la montaña o en el llano;
no oso decir lo injusta que es conmigo
sino que me callo;
me pesa que se quede aquí,
por eso me voy.
VIII
Ya he hecho la poesía de no sé qué;
la enviaré a aquel
que por medio de otro la transmitirá
al Peitieu
para que mi dama me envíe la contrallave
de su estuche.
Versión de Luis Alberto de Cuenca
I
Haré un poema de la pura nada.
No tratará de mí ni de otra gente.
No celebrará amor ni juventud
ni cosa alguna,
sino que fue compuesto durmiendo
sobre un caballo.
II
No sé en qué hora nací
no estoy alegre ni estoy triste,
no soy huraño ni sociable,
y no puedo hacer otra cosa,
que de este modo fui de noche hadado
en una alta montaña.
III
No sé cuándo estoy dormido
ni cuándo velo, si no me lo dicen.
Por poco se me parte el corazón
de un punzante dolor;
pero no doy a cambio el precio de una hormiga,
¡Por San Marcial!
IV
Enfermo estoy y temo morir,
y de ello no sé más que lo que oigo decir;
médico buscaré a mi voluntad,
y no sé de uno así.
Buen médico será si consigue curarme,
pero no, si empeoro.
V
Amiga tengo, no sé quién es,
pues nunca la vi, por mi fe.
Nada ha hecho que me agrade o me disguste
y no me importa en absoluto,
que nunca hubo normando ni francés
en mi casa.
VI
Nunca la he visto y mucho la amo,
jamás obtuve de ella favor ni disfavor;
cuando no la veo, hago caso omiso:
no doy a cambio un gallo.
Que sé de una más gentil y hermosa,
y que más vale.
VII
No sé en qué lugar habita,
si es en montaña o si es en llano;
no me atrevo a decir la sinrazón que me hace,
prefiero callar;
y mucho me pesa que ella se quede aquí:
por eso me voy.
VIII
Mi poema está hecho, no sé sobre qué.
Me propongo enviarlo a aquel
que, por medio de otro, lo enviará
a Poitou, de mi parte;
y le ruego que de su estuche me haga llegar
la contraclave.
Versión de Leopoldo María Panero
Haré un verso aprovechando la nada:
y no de mí, otros no hay
no habrá allá amor o juventud
ni cosa alguna
que eso es un verso trobado a caballo
y galopando, con los ojos cerrados.
No sé en qué hora yo nací:
no estoy alegre ni dolido
no soy de aquí ni de más lejos
veo a mi cuerpo caminar despacio,
que así una noche fui embrujado
bajo la luna, en la montaña.
No sé siquiera cuándo duermo
o cuándo velo, y mi vida está toda
en los labios de alguien que la describe.
Un día el corazón casi se marcha
de un dolor dulce;
y todo esto me trae sin cuidado,
¡por San Marcial!
Enfermo soy, temo vivir
y hay alguien que, en voz muy queda
narra a los viejos mi enfermedad; médico
busco, y no sé cómo—
médico es quien sabe curar
no ése que da a los perros pedazos de mi enfermedad.
Tengo una amiga, no sé quién
nunca la vi, no sé cómo es, su cara
ni me gusta ni me irrita
y poco importa, si no hubo
nunca normando ni francés, que bien supiera
abrir la puerta de mi habitación.
No la he visto, mucho la amo
no me ha hecho daño, ni bien alguno
si no la veo, me la suda
porque es ninguno el precio que pagué:
yo sé de una en efecto que es más digna
y más hermosa, y que vale más.
Hecho está el verso, no sé con qué
a otro he de pasarlo, que lo envíe
más lejos, hasta llegar a Anjou
en busca de su propia llave.
Guillermo IX de Aqutania, El Trovador, (1071 — Potitiers. 1126)
Farai un vers de dreit nien
I
Farai un vers de dreit nien:
non er de mi ni d’autra gen,
non er d’amor ni de joven,
ni de ren au,
qu’enans fo trobatz en durmen
sus un chivau.
II
No sai en qual hora·m fui natz,
no soi alegres ni iratz,
no soi estranhs ni soi privatz,
ni no·n puesc au,
qu’enaisi fui de nueitz fadatz
sobr’un pueg au.
III
No sai cora·m sui endormitz,
ni cora·m veill, s’om no m’o ditz;
per pauc no m’es lo cor partitz
d’un dol corau;
e no m’o pretz una fromitz,
per Saint Marsau!
IV
Malautz soi e cre mi morir;
e re no sai mas quan n’aug dir,
Metge querrai al mieu albir,
e no·m sai tau;
bos metges er, si·m pot guerir,
mor non, si amau.
V
Amigu’ai ieu, non sai qui s’es:
c’anc no la vi, si m’aiut fes;
ni·m fes que·m plassa ni que·m pes,
ni no m’en cau:
c’anc non ac norman ni franses
dins mon ostau.
VI
Anc no la vi et am la fort;
anc no n’aic dreit ni no·m fes tort;
quan no la vei, be m’en deport;
no·m prez un jau:
qu’ien sai gensor e belazor,
e que mais vau.
VII
No sai lo luec ves on s’esta,
si es en pueg ho es en pla;
non aus dire lo tort que m’a,
abans m’en cau;
e peza·m be quar sai rema,
per aitan vau.
VIII
Fait ai lo vers, no sai de cui;
e trametrai lo a celui
que lo·m trametra per autrui
enves Peitau,
que·m tramezes del sieu estui
la contraclau.
No hay comentarios:
Publicar un comentario