Me afirmo en la tierra
Un día seré la ausencia visible de Miguel Ángel
luego mi olvido.
La marca de un pie desnudo sobre el agua.
Un gesto
una espalda.
Pero hoy tengo una médula de fuego.
Una piel extensa
multiplicada en mi garganta.
Un puño joven en el centro de mis huesos
apretándose muy hondo.
En luz
mi frente y mis dedos
como arterias hincadas
en el calor de la tierra dura.
•
Este es el seis
de mi venida a los cielos.
de mi venida a los cielos.
Hace tiempo
lancé el corazón
es un ruido un ruido.
Bajé a la noche del cuerpo a hablar
unas palabras en las entrañas
a través de dos años
doscientas vocales de la nueva lengua.
En diciembre
cuando el mar me llama tanto
murió mi amor junto al río.
Le escribi
quedó en la arena
un violáo del mar.
Vine a los cielos
tuve un principio de lengua
solo quemé metales frutos
separé las aguas
la palabra masa de los cielos
no pasó
las aguas volvieron.
Desciendo
en tus manos encomiendo mi cuerpo.
lancé el corazón
es un ruido un ruido.
Bajé a la noche del cuerpo a hablar
unas palabras en las entrañas
a través de dos años
doscientas vocales de la nueva lengua.
En diciembre
cuando el mar me llama tanto
murió mi amor junto al río.
Le escribi
quedó en la arena
un violáo del mar.
Vine a los cielos
tuve un principio de lengua
solo quemé metales frutos
separé las aguas
la palabra masa de los cielos
no pasó
las aguas volvieron.
Desciendo
en tus manos encomiendo mi cuerpo.
Miguel Ángel Bustos (Buenos Aires, 1932 — Buenos Aires, 1976), de Despedida de los ángeles, Libros de Tierra Firme, 1998.
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