Soneto en yx
[versión de Miguel Espejo]
Sus puras uñas muy alto ofrenando su ónix,
la Angustia, esta medianoche, sostiene, lampadóforo,
mucho sueño vespertino quemado por el Fénix
que ningún ánfora cineraria recoge
que ningún ánfora cineraria recoge
sobre las credencias, en el salón vacío, caracola alguna
abolido bibelot de inanidad sonora
(pues el Amo fue a extraer llantos al Estigia
(pues el Amo fue a extraer llantos al Estigia
con ese solo objeto con que la Nada se honra).
Mas cerca de la persiana vacante al norte, un oro
agoniza, conforme quizá al decorado
de unicornios que arrojan fuego a una ninfa,
de unicornios que arrojan fuego a una ninfa,
ella, difunta desnuda en el espejo, aunque
en el olvido cerrado por el marco, se fija
al instante en centelleos el septeto.
Soneto en ix
[versión de Octavio Paz]
El de sus puras uñas ónix, alto en ofrenda,
La Angustia, es medianoche, levanta, lampadóforo,
Mucho vesperal sueño quemado por el Fénix
Que ninguna recoge ánfora cineraria:
Sala sin nadie ni en las credencias conca alguna
Espiral espirada de inanidad sonora,
(El Maestro se ha ido, llanto en la Estigia capta
Con ese solo objeto nobleza de la Nada.)
Mas cerca la ventana vacante al norte, un oro
Agoniza según tal vez rijosa fábula
De ninfa alanceada por llamas de unicornios
Y ella apenas difunta desnuda en el espejo
Que ya en las nulidades que clausura el marco
Del centellar se fija súbito el septimino.
Soneto en ix
[versión de Jorge Camacho]
Sus puras uñas en alta ofrenda de su ónix,
Sus puras uñas en alta ofrenda de su ónix,
La Angustia, a medianoche, levanta, lampadóforo,
Vario sueño vesperal quemado por el Fénix
Que nunca recoge la cineraria ánfora
Salón vacío y en las credencias cobo alguno,
Salón vacío y en las credencias cobo alguno,
Abolido bibelot de inanidad sonora,
(Ido el Maestro a captar llantos en la Estigia
Con ese solo objeto que a la Nada honra.)
Mas cerca el crucero al vacante norte, un oro
Mas cerca el crucero al vacante norte, un oro
Agoniza según tal vez el decorado
De unicornios lanzando fuego a una ninfa,
Ella, muerta desnuda en el espejo, aún
Que, en el olvido que cierra el marco, se fija
Súbitamente de centellas el septimino.
Ella, muerta desnuda en el espejo, aún
Que, en el olvido que cierra el marco, se fija
Súbitamente de centellas el septimino.
Stéphane Mallarmé (París, 1842 — Vulaines-sur-Seine, 1898).
Sonnet allégorique de lui-même
Ses purs ongles très haut dédiant leur onyx,
L’Angoisse ce minuit, soutient, lampadophore,
Maint rêve vespéral brûlé par le Phénix
Que ne recueille pas de cinéraire amphore
Sur les crédences, au salon vide : nul ptyx,
Aboli bibelot d’inanité sonore,
(Car le Maître est allé puiser des pleurs au Styx
Avec ce seul objet dont le Néant s’honore.)
Mais proche la croisée au nord vacante, un or
Agonise selon peut-être le décor
Des licornes ruant du feu contre une nixe,
Elle, défunte nue en le miroir encor
Que dans l’oubli fermé par le cadre se fixe
De scintillations sitôt le septuor.
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